¿Qué es la minería de criptomonedas?


Cuando pensamos en la minería, tal vez nos viene a la mente la excavación en cuevas para obtener el oro o en las perforadoras que extraen el petróleo pero en el caso de las monedas virtuales se refiere a la competencia entre las redes de computadoras por la obtención de un premio pagado en esa criptomoneda  dentro de un proceso aleatorio de procesamiento de datos que incluye complejas ecuaciones matemáticas.

Esta recompensa de monedas virtuales se obtiene uniendo los equipos de computación bajo un software dentro de una red descentralizada que  combina la fortaleza de cálculo de estas computadoras funcionando juntas tras el objetivo del beneficio, procesando las transacciones de compra y venta. La primera red de computadoras que logre codificar y descodificar la mayoría de los bloques de la cadena de información “blockchain” que la  precede y a su vez incorpore un nuevo bloque, guardando una copia de esta información para poder brindar una mayor seguridad a la red de forma sincronizada será quién obtiene el premio del proceso de minado.

Por ejemplo, el sistema del bitcóin está configurado para producir 21 millones de piezas digitales o criptomonedas hasta el año 2140. Hasta este año el 2018 se han procesado 17 millones de bitcoines, por lo que restan menos de 4 millones de bloques de información en esta moneda virtual. En otras palabras, quedan menos bitcoines, y a medida que un bien se hace más escaso, aumenta su valor o su precio, es lo que enseña la economía en situaciones de escasez relativa.

Cuando apareció el bitcóin, la red de mineros recibían una compensación de 50 bitcoines por cada bloque procesado o minado, pero los beneficios disminuyen a la mitad cada vez que son procesados 210 mil bloques de información.  Esta situación se conoce como “Bitcóin Halving”. Ahora esta recompensa se ha reducido y se sitúa en 12,5 bitcoines.  Para evitar las presiones de los precios por la escasez relativa, se reduce a la mitad el beneficio de las recompensas por el procesamiento de datos para la encriptación de las transacciones con ello intenta darle un sentido de proporción, a un mayor precio de la criptomoneda, una menor recompensa y así dilatar el tiempo en que serán procesadas o minadas el resto de bitcoines para completar su oferta en el año 2140.

Esta sería la lógica que explicaría el alza del precio del bitcóin a lo largo del tiempo, pero la economía funciona con otras expectativas así que esta criptomoneda se le otorga un valor de reserva como un activo sujeto a la oferta y la demanda, con un componente especulativo que se traduce en la volatilidad de su precio en el caso específico del bitcóin.

Volviendo al proceso de minería, la cadena de bloques de información se hace cada vez más larga, por ende requiere que se adhieran más  computadoras o equipos de mineros que demandan una mayor capacidad de procesamiento de datos. Estos algoritmos que proporcionan la seguridad a la red misma. El crecimiento de la cadena de bloques de información que respaldan y codifican las transacciones provoca que hace la red se congestione y se vuelva relativamente más lenta.   

El proceso de minería de criptomonedas funciona como un centro de procesamiento  operando en todos los países y sin que nadie tenga el control absoluto sobre la red.

Cualquier persona puede convertirse en un minero de bitcoines u otras criptomonedas teniendo el hardware y el software adecuado. Estos equipos sean han vueltos cada vez más especializados.  Son conocidos como los dispositivos ASIC (un circuito integrado de aplicación específica), diseñados con este propósito.

Fuente: Reuters, bitcoin.org

De la forma correcta, estos equipos con el software específico están pendientes de las transacciones que son anunciadas a través de una red entre pares y realiza las tareas apropiadas para procesar y confirmar dichas transacciones.  En este proceso de verificación son creadas las criptomonedas de recompensa en función de una fórmula fija. Recordemos el procedimiento de Bitcóin Halving explicado anteriormente, pero cada criptomoneda tiene su regla de creación para su oferta.

Para que las nuevas transacciones sean confirmadas y obtenga su recompensa, es necesario que se incluyan en un bloque con una prueba de trabajo matemático. Dichas pruebas son muy difíciles de calcular ya que la única manera de pasarlas es intentando hacer miles de millones de cálculos por segundo. Los mineros deben hacer estos cálculos antes de que sus bloques sean aceptados por la red y sean beneficiados.,  

Si se involucran más equipos de computación en el proceso de minado se vuelve más difícil para hallar los bloques que le darán validez a la cadena. El  tiempo promedio de encontrar un bloque es siempre de 10 minutos. Así que los equipos deben resolver los códigos de programación en una cadena cada vez más larga en el mismo período de tiempo. Es por ello que la minería computacional se vuelve más competitiva con equipos más refinados que demandan un mayor consumo eléctrico. En este punto, los opositores de las criptomonedas, cuentan con un argumento bastante sólido porque las computadoras deben revisar todas las transacciones anteriores de la cadena para decir que no existen duplicados. En palabras más simples, demostrar otra vez que hicieron el cálculo correcto.

El consumo eléctrico a nivel mundial se ha disparado desde el boom de las criptomonedas.  Se estima que la minería de criptomonedas para el año 2020 se consumirá tanta energía eléctrica como los Estados Unidos.

También existen formas indebidas de minería de criptomonedas, se han reportado casos donde los hackers infectan a las computadoras instalando “malvare” o aplicaciones en secreto.

Una vez el archivo descargado se abre, se introduce un instalador en la computadora de la víctima y descarga una herramienta especial para la minería que permanece oculta en el sistema.

Las criptomonedas más usadas para estos fines son Monero (XMR) y ZCash (ZEC), atractivas de los delincuentes informáticos debido al anonimato proporcionan dichas redes.

Autor: Francisco Javier Martínez