• La producción mundial de maíz podría alcanzar 1.430 millones de toneladas en 2035, según el reporte OCDE-FAO Agricultural Outlook 2026-2035.
  • El reto no será solo producir más, sino hacerlo con mayor productividad, resiliencia y eficiencia, integrando semillas de alta tecnología, protección de cultivos y agricultura digital.
  • Para Colombia, la innovación representa una oportunidad concreta para fortalecer la seguridad alimentaria, reducir brechas productivas y dinamizar cadenas como proteína animal, alimentos balanceados y agroindustria.

COLOMBIA (Agosto 28 de 2026)        El maíz será uno de los cultivos decisivos para responder a la demanda global de alimentos en la próxima década. De acuerdo con el reporte OCDE-FAO Agricultural Outlook 2026-2035, la producción mundial de este cereal podría crecer en 171 millones de toneladas y llegar a 1.430 millones de toneladas en 2035; al mismo tiempo, las exportaciones globales aumentarían hasta cerca de 218 millones de toneladas.

Ese crecimiento abre una pregunta estratégica para América Latina y, en particular, para Colombia: cómo transformar el potencial agrícola en productividad sostenible. La respuesta no está solo en ampliar áreas sembradas, sino en acelerar la adopción mejores prácticas agrícola y  de innovación para producir más por hectárea, usar mejor los recursos, reducir riesgos climáticos y fortalecer la competitividad del campo.

“Colombia tiene una oportunidad enorme: convertir la innovación agrícola en una palanca de desarrollo productivo, seguridad alimentaria y competitividad. Para lograrlo, el país necesita integrar ciencia, tecnología, conocimiento técnico, adopción de buenas prácticas agrícolas, y decisiones basadas en datos a la realidad del campo. El futuro del maíz no dependerá de una sola herramienta, sino de sistemas productivos más eficientes, resilientes y sostenibles”, señala Osiris Ocando, Líder de Asuntos Agrícolas de Bayer para Latinoamérica.

Semillas: el punto de partida para cerrar brechas de productividad

En un escenario marcado por variabilidad climática, presión de plagas y necesidad de mayor eficiencia, la genética será una base esencial para mejorar rendimiento, estabilidad, sanidad y adaptación local, conformando así la primera gran tendencia en el escenario prospectivo agrícola.

Innovaciones como el maíz de talla baja muestran hacia dónde avanza la agricultura moderna: plantas con arquitectura que respondan a los desafíos del campo, materiales diseñados para tolerar mejor determinadas condiciones agronómicas o ambientales, facilitar nuevas prácticas de manejo y apalancamiento a la productividad. El valor de la innovación aumenta cuando se combina con acompañamiento técnico, buenas prácticas agronómicas y herramientas digitales que ayudan a tomar mejores decisiones.

“En Bayer entendemos la innovación en semillas como una palanca para transformar resultados en el campo. No se trata solo de mejores materiales, sino de soluciones adaptadas al productor, al cultivo y al territorio. Cada mercado requiere investigación, evaluación y validación local para asegurar que la tecnología genere valor real”, agrega Ocando. “Y es así como, desde nuestro centro de investigación en la Tupia y a través de las múltiples investigaciones en las diferentes zonas agroecológicas de Colombia como venimos impulsado esa visión”.

Para Colombia, esta conversación es especialmente relevante. El maíz es un insumo clave para la seguridad alimentaria, la producción de alimentos balanceados y el desarrollo de la agroindustria en general. En 2025 Colombia importó 7,3 millones de toneladas de maíz amarillo (el 89,5% de la demanda nacional), frente a una producción doméstica de apenas 853.631 toneladas, según el informe ABC del Maíz Amarillo en Colombia, de la Cámara de la Industria de Alimentos Balanceados de la ANDI y el U.S. Grains & Bioproducts Council.

Ese maíz es la principal materia prima de una industria de alimentos balanceados que en 2025 produjo 13,2 millones de toneladas (frente a 5,2 millones en 2010) y que, según Fenavi, deberá abastecer una demanda pecuaria de 8,1 millones de toneladas de maíz en 2030, más del doble de lo que hoy produce el campo colombiano. Cerrar brechas de productividad no solo fortalecería a los agricultores, también ayudaría a dinamizar cadenas de valor, reducir vulnerabilidades frente a mercados externos y generar nuevas oportunidades de desarrollo rural. Cerrar brechas de productividad no solo fortalecería a los agricultores, también ayudaría a dinamizar cadenas de valor, reducir vulnerabilidades frente a mercados externos y generar nuevas oportunidades de desarrollo rural.

Protección de cultivos: productividad con manejo responsable

La segunda tendencia es el manejo integrado de cultivos. Enfrentar malezas, plagas y enfermedades será cada vez más determinante para proteger el potencial productivo, especialmente en un contexto de mayor presión climática y biológica y haciendo de forma regenerativa. La protección de cultivos seguirá siendo esencial, pero su futuro estará marcado por esquemas más integrales, precisos y responsables. Según la FAO, cada año se pierde hasta el 40% de la producción mundial de cultivos por plagas y enfermedades de las plantas. Estas pérdidas cuestan a la economía mundial más de USD 220.000 millones al año, de los cuales los insectos invasivos representan al menos USD 70.000 millones.

La perspectiva no es depender de una sola herramienta, sino construir sistemas que permitan prevenir, anticipar y controlar riesgos en el momento adecuado, protegiendo la inversión del agricultor y la disponibilidad de alimentos.

“Proteger cultivos también es proteger productividad, inversión y seguridad alimentaria. La agricultura moderna necesita distintas herramientas trabajando de forma complementaria: buenas prácticas, productos de protección, biológicos, monitoreo y acompañamiento técnico. Esa integración permite responder mejor a las condiciones reales que enfrentan los agricultores”, explica Ocando.

Agricultura digital: decisiones más precisas para un campo más competitivo

Producir más y mejor exigirá decisiones más precisas sobre siembra, riego, fertilización, protección y cosecha, lo que convierte la agricultura digital en la tercera tendencia. Herramientas basadas en datos, sensores, imágenes satelitales y análisis en tiempo real pueden ayudar a los productores a entender mejor sus lotes, anticipar riesgos y optimizar recursos durante todo el ciclo productivo.

La digitalización no reemplaza la experiencia del agricultor: la potencia. Su valor está en convertir información en decisiones oportunas, comparar prácticas, administrar mejor los insumos y mejorar la eficiencia económica y ambiental del sistema productivo.

Para Colombia, los datos pueden convertirse en un habilitador de competitividad. En zonas con potencial agrícola, contar con información confiable puede ayudar a cerrar brechas de productividad, orientar mejor la inversión y facilitar modelos de asistencia técnica más cercanos a las necesidades reales del productor.

Bayer: innovación aplicada al campo y diálogo para acelerar la adopción

Bayer ForwardFarming, la red global de siete fincas modelo de Bayer distribuidas en América Latina, busca hacer tangible esta visión al demostrar en condiciones reales cómo la innovación, la agricultura regenerativa, la digitalización, la protección de cultivos y el conocimiento agronómico pueden integrarse en sistemas productivos más eficientes, rentables y sostenibles.

Estas plataformas permiten pasar del discurso a la evidencia: probar tecnologías, observar resultados, generar aprendizajes y abrir conversaciones con agricultores, instituciones, academia y aliados de la cadena. Su valor no está en copiar modelos de un país a otro, sino en adaptar soluciones a las condiciones agronómicas, productivas y regulatorias de cada mercado.

“Colombia no necesita copiar modelos; necesita adaptar aprendizajes y acelerar la adopción de innovación de manera responsable, útil y cercana al productor. La genética, la protección de cultivos, los biológicos, las buenas prácticas, los datos y la agricultura digital son parte de una misma conversación: cómo hacer del campo colombiano un motor de desarrollo, la red global de Bayer ForwardFarming nos ayuda en ese proceso”, puntualiza Ocando.

La próxima década será decisiva. Si Colombia logra articular innovación, infraestructura, conocimiento técnico, marcos habilitantes, seguridad jurídica, modelos productivos a la medida y que coexistan y visión de largo plazo, la producción de maíz en Colombia puede convertirse en mucho más que un cultivo estratégico: puede ser una plataforma para fortalecer la seguridad alimentaria, impulsar la agroindustria, generar empleo rural y construir una agricultura más productiva, resiliente y sostenible.

Declaraciones prospectivas

Este comunicado puede contener declaraciones prospectivas basadas en suposiciones y pronósticos actuales realizados por la gerencia de Bayer. Diversos riesgos, incertidumbres y otros factores conocidos y desconocidos podrían dar lugar a diferencias importantes entre los resultados futuros reales, la situación financiera, el desarrollo o el rendimiento de la empresa y las estimaciones aquí proporcionadas. Estos factores incluyen los discutidos en los informes públicos de Bayer que están disponibles en el sitio web de Bayer en www.bayer.com. La empresa no asume responsabilidad alguna por actualizar estas declaraciones prospectivas o adaptarlas a eventos o desarrollos futuros.

Bayer AG es una sociedad con filiales operativas en todo el mundo. Las referencias a «Bayer» o «la empresa» en este lugar pueden referirse a una o más filiales según lo requiera el contexto.

Fuente: Central de Noticias AndeanWire

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